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El agua es uno de los principales enemigos de los motoristas. Por suerte o por desgracia, según el punto de vista que se adopte, cada vez llueve menos en nuestro país pero cuando lo hace, lo hace con más intensidad. En el tráfico urbano, la conducción bajo la lluvia supone un riesgo añadido para aquellos que tienen la moto como su medio de transporte habitual. El agua provoca que el asfalto esté resbaladizo, especialmente si cruzamos las malditas líneas blancas que marcan un paso de peatones o una flecha de cambio de dirección... El pavimento se convierte en una auténtica trinchera donde se esconden rejillas de ventilación, tapas de alcantarilla, baches, bolsas de plástico, manchas, etc. Las dificultades se multiplican: Peor adherencia de los neumáticos, la falta de visibilidad, el aquaplaning... Tenemos que extremar la concentración, adoptar una conducción a la defensiva y más suave... ¡Nos crecen los enanos!
Para conducir Una moto bajo la lluvia es muy importante utilizar el traje de agua o ropa impermeable, a pesar de que solamente esté lloviznando... ¡Persona previsora vale por dos! La seguridad comienza en el confort y es imposible conducir atento si nos estamos empapando. Al contrario de lo que se hace en conducción en seco, hay que evitar abusar del freno delantero y dar prioridad al trasero. Puede que se nos vaya un poco más pero, en el caso de que ocurra, será más controlable. Esto sirve también para los scooters con frenada combinada o ABS.

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Otro elemento a tener en cuenta cuando se circula con scooter por una gran ciudad es el hecho de pegarse a los autobuses, camiones o furgonetas, ya que así nos paran el agua. Pero esta acción es muy peligrosa, porqué en caso de frenada brusca no tendremos tiempo de reacción y nos empotraremos. El paso continuado bajo la lluvia de los vehículos de cuatro ruedas acaba formando un pequeño carril central -delimitado por las huellas de los neumáticos- algo más seco que los extremos. La mayoría de las veces se distingue incluso a simple vista con el mero contraste del color del asfalto. Es conveniente utilizarlo para circular por él. Resulta también obvio pero, en lluvia, se debe circular más despacio de lo habitual y con mucha más precaución en los cruces.
En las grandes urbes, cuando llueve, los automovilistas se ponen tensos y conducen generalmente de forma más nerviosa de lo habitual. Además hay más coches en la calle porque muchos usuarios esporádicos de dos ruedas se pasan al coche. Así que... mejor adoptar una conducción más a la defensiva. Bueno, de hecho es aconsejable conducir a la defensiva siempre. Ir en moto bajo la lluvia no tiene porque resultar necesariamente más peligroso si se tienen en cuenta estas recomendaciones: buen equipo impermeable, buen estado de los neumáticos y sentido común con el acelerador y el freno.

También hay que tener en mente que los primeros minutos de lluvia son aquellos en que debemos estar todavía más concentrados en lo que hace referencia al agarre de los neumáticos. Se forma un barrillo con el polvo acumulado que puede resultar criminal. Paradójicamente, si se llevan buenos neumáticos y están en buen estado, puede resultar más seguro circular por un asfalto más limpio, aunque más mojado, tras varias horas bajo la lluvia. Un factor a tener presente es la visibilidad. Así que sería mejor utilizar casco con visera antivaho, no ahumada, ni iridium. El “X-Rain” es un producto que irá a las mil maravillas en caso de lluvia ya que permite que el agua resbale por la visera, de esta forma permite una visión óptima.

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LAS LÍNEAS BLANCAS
La señalización horizontal de la calzada está hecha todavía con una pintura altamente deslizante a pesar de que se han realizado esfuerzos para mejorar esta cuestión por parte de algunas empresas. Así que es de gran importancia evitar las rayas blancas, pasos de peatones, flechas de cambio de dirección Ya no, por supuesto, frenar encima sino incluso simplemente pasar sobre ellas. Siempre esquivarlas pasando entre medio. Si es inevitable hacerlo, procurar atravesarlas lo más perpendicularmente posible y siempre con la moto recta. Lo mismo con las tapas de alcantarilla y rejillas de ventilación. Una buena manera de practicar estas actuaciones, sería muy recomendable hacerlas aunque el asfalto se encuentre seco. De esta manera uno se acostumbra y coge hábito. Otro elemento altamente peligroso son aquellas señales tapadas con alquitrán negro, que en mojado son más resbaladizas que la propia pintura blanca.


EL AQUAPLANING
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El aquaplaning es la situación en que la moto atraviesa una superficie cubierta de agua a tal velocidad que el neumático pierde el contacto con el pavimento y provoca la pérdida de control de la motocicleta. El perfil del neumático va expulsando el agua hacia los lados, de esta manera la rueda no pierde el contacto con el asfalto. Si se pasa con la moto por el charco a una velocidad moderada las gomas seguirán en contacto con la calzada y así el piloto puede mantener el control de su moto. En cambio, si se pasa por encima de una superficie de agua a cierta velocidad. En esta situación, hay menos presión del neumático sobre el suelo y provoca que “flote” ya que no existe contacto entre las ruedas y el asfalto. Para evitar el aquaplaning, es recomendable montar neumáticos estrechos y muy hinchados. También hay que tener en cuenta que los coches tienen más posibilidades de sufrir este efecto. Así que sería bueno practicar un tipo de conducción a la defensiva. Un dato importante es el cuidado de los neumáticos. Es básico que se encuentren en buenas condiciones para circular en mojado (bueno... tienen que estar bien siempre), es decir que no estén gastados y que tengan la presión óptima. Podemos encontrar un método para comprobar la adherencia de las gomas de la Moto Pero cuidado, hay que realizarlo de forma segura, mirando que no haya coches detrás. Se trata de frenar con el freno trasero hasta que se bloquee ligeramente la rueda trasera. El punto donde haya el bloqueo es donde existe el límite del agarre del neumático. También se puede practicar una acción similar con el freno delantero. Hay que ir tocando un poco la leva del freno delantero para así evitar que el agua bañe las pastillas y pierden por un instante su eficacia. En el momento de frenar con el freno delantero mejor hacerlo con dos acciones: un toque suave y después otro toque a la leva con más fuerza. De esta manera hay menos posibilidades de que los neumáticos se bloqueen.

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